ATENEO REPUBLICANO DE PUERTO REAL
 
 
 
 
 

CONFERENCIA: LOS PRISIONEROS REPUBLICANOS EN EL SUR DE ESPAÑA. EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE PUERTO REAL.

Por José Manuel Algarbani, historiador y profesor.

Casa de la Juventud, 22 de febrero de 2018.


José Manuel Algarbani Rodríguez es licenciado en Historia Contemporánea por la Universidad de Granada, licenciado en Documentación y diplomado universitario en Biblioteconomía y Documentación.
Fué presentado al inicio de la conferencia por la presidenta del Ateneo Republicano de Puerto Real, Lola Sanisidro, ante una sala repleta de un público atento y participativo.
Ofreció José Manuel una muy extensa relación de datos sobre la diáspora de la población reclusa en la Baja Andalucía, centrándose sobre todo en el Campo de Gibraltar, e incluyendo al Campo de Concentración de Puerto Real, que estuvo situado en la zona de Matagorda, denominándose Coto de la Trasatlántica y que tan solo estuvo operativo los meses de junio y julio de 1939, si bien éste era más bien un centro de agrupación de batallones de trabajadores, población reclusa y prisioneros de guerra que aguardaban los trabajos forzados a que eran sometidos por parte de la administración golpista de la época y que consistieron básicamente en la fortificación defensiva de la Zona del Estrecho de Gibraltar ante la eventual amenaza de fuerzas enemigas.
Habló sobre las durísimas e inhumanas condiciones de vida y de trabajo de esclavitud de dichos reclusos, que en su estudio ofrece la cifra de 30.000 prisioneros, con 300 muertes documentadas.
Se construyeron bunkers, hospitales, túneles y muros, caminos y carreteras para el transporte de artillería y los dichos campos de concentración en los que habitaban, mostrando el ponente abundante información numérica así como bastantes fotos de las condiciones de trabajo en que se hallaban.
Al final de la interesante charla, se abrió un no menos jugoso debate con el público asistente.

 

Charla-coloquio:

Por los derechos sexuales y reproductivos.

30 años de lucha feminista.

Ponente: María Izquierdo Sanisidro.

Casa de la Juventud, 30-1-2014.

 

 

La conferenciante fué introducida por nuestra presidenta, que también es su madre, Lola Sanisidro.

 

 

RESEÑA DE LA CONFERENCIA “POR LOS DERECHOS SEXUALES Y REPRODUCTIVOS. TREINTA AÑOS DE LUCHA FEMINISTA”.

ATENEO REPUBLICANO DE PUERTO REAL
           
            En la tarde del jueves, 30 de enero de 2014, se celebró en la Casa de la Cultura de Puerto Real la charla-coloquio “Por los derechos sexuales y reproductivos. 30 años de lucha feminista”. Es esta la primera del año en curso en el calendario de actividades mensuales organizadas por el Ateneo Republicano de Puerto Real, con el objetivo de difundir las ideas y los valores cívicos republicanos.

            La ponente, María Izquierdo Sanisidro, es Licenciada en Derecho, funcionaria de Justicia y coordina en Sevilla el programa “Buenos tratos”, una iniciativa permanente organizada como grupo de trabajo dentro del área feminista de Acción en Red y que tiene como objetivo la lucha contra la violencia machista. También participa en el espacio “Ágora feminista” e imparte cursos y talleres en la Universidad de Sevilla sobre salud sexual y reproductiva, relaciones de pareja y sexualidad.

            María Izquierdo comenzó su intervención haciendo un ameno recorrido por los últimos años de la lucha por los derechos de la mujer, no solo en España sino a nivel mundial.

            Hizo especial mención al punto de inflexión que supuso en los derechos de la mujer, la ley de 5 de julio de 1985 con la despenalización del aborto en sus tres supuestos: el terapéutico, el criminológico y el eugenésico.

            Desde la aprobación de esa ley a la de 2010, la vigente Ley de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo, en la práctica una ley de plazos como existe prácticamente en toda Europa, hasta hoy ha sido duramente atacada por el partido de la derecha y por la jerarquía de la Iglesia católica, pese a que los datos del CIS sobre la percepción del aborto en la sociedad española no reflejan en absoluto ese rechazo.

            María Izquierdo Sanisidro realizó un documentado análisis de este singular comportamiento que no justifica el retroceso que se quiere implantar con la nueva ley, lo que se conoce como ley Gallardón. A juicio de la ponente, esta ley es retrógrada y restrictiva y retrotrae a las situaciones previas a 1985, pero que contenta a los sectores más conservadores y reaccionarios del país y los de la jerarquía de la Iglesia.

            Por otra parte, en un análisis comparativo, es una normativa que está muy alejada de la de los países de nuestro entorno y es, en cierta medida, homologable a los regímenes teocráticos.

            Al final de la conferencia de María Izquierdo Sanisidro se inició un animado debate con intervenciones del público asistente.

 

 

Como colofón al acto, Lola le hizo entrega a María de los habituales ramo de flores republicano y placa conmemoretiva.

 

 

 

 

Acto de presentación del Ateneo Republicano de Puerto Real en Cádiz.

Salón de actos de la Asociación de la Prensa en Cádiz, 21-11-2013.

 

 

at 



                                           

RESEÑA DEL ACTO “TIEMPO DE REPÚBLICA”

            En la tarde del día 21 de noviembre de 2013, en el Salón de Actos de la Asociación de la Prensa (C/ Ancha, 6), tuvo lugar el acto TIEMPO DE REPÚBLICA, presentación del Ateneo Republicano de Puerto Real en Cádiz.

            Con la asistencia de numeroso público, el acto se inició con la proyección de un vídeo realizado por el ateneísta Fermín Aparicio. A continuación, la presentadora del acto, la periodista Tamara García hizo una breve introducción y dio la palabra en primer lugar a Juan José Téllez, periodista y escritor, quien bosquejó un recorrido histórico por la reciente Historia de España resaltando los breves momentos republicanos hasta llegar a lo que llamó el “pacto situacionista” de 1978.

            A partir de ahí, prosiguió Téllez, el republicanismo se refugió en asociaciones con poco relieve público, por ejemplo ARDE, o en partidos que no aceptan la monarquía pero que tampoco sitúan al republicanismo como lo más prioritario.

            Según Téllez, resulta sorprendente la falta de fuelle del republicanismo español.

            Hoy, que las cosas parecen algo más favorables, en lo que sin duda cooperan los continuos escándalos de la Casa Real, tal vez sería preciso ponerse de acuerdo en qué República se quiere. Dejó claro que la aspiración republicana española no debe ser nostálgica, así como que la III República no puede ni debe ser un enunciado remoto, vacío de contenido, sino un cambio profundo auspiciado por los sólidos valores republicanos.

            Recordó que cuando Ortega y Gasset publicó en 1930 su famoso artículo “Delenda est Monarchia”, detrás había un trabajo y un esfuerzo de muchos años que allanó la llegada de la República y que sin duda la prensa fue un elemento importante. Téllez subrayó que, del mismo modo, hoy las redes sociales podrían desempeñar ese mismo papel, en aras de la acción pública para que la tricolor vuelva a ondear en los balcones.

             A continuación tomó la palabra Lola Sanisidro quien comenzó su intervención aprovechando un verso de Antonio Machado para definir las líneas maestras del Ateneo Republicano, fundado en 2007, y ya un referente del republicanismo en la Bahía de Cádiz.

            Entre anécdotas, como la reposición de la placa conmemorativa de la proclamación de la II República en Puerto Real en 1931, la presidenta del Ateneo hizo un ameno recorrido por las actividades que lleva a cabo la entidad durante el año.

            Apoyada por un video Lola Sanisidro fue desgranando las exposiciones, conferencias, presentaciones de libros, homenajes tanto a poetas como a republicanos ilustres (Fermín Salvochea) o figuras de la II República, como el alcalde de Puerto Real José María Fernández.

            Puso énfasis en la celebración anual del día de la República, catorce de abril, con la organización de pasacalles y con funciones teatrales en el Teatro Principal de Puerto Real.

            También significó los homenajes a los represaliados y fusilados republicanos por el franquismo.

            Y cerró su intervención con la reseña de la actividad veraniega del Ateneo, “Cine republicano bajo las estrellas”. Cada miércoles de los meses de julio y agosto se proyectan, con entrada libre, películas de significados valores republicanos, en el patio de la Casa de la Juventud de Puerto Real.

            Por último intervino José Pettenghi, vicepresidente del Ateneo, quien hizo un recorrido por los valores que alientan al Ateneo en particular y al republicanismo en general. Así glosó uno por uno esos valores, la justicia, la libertad, la igualdad, no sólo de género sino también la económica.

            Del mismo modo expuso el valor de otras cualidades del republicanismo como la austeridad, la defensa de lo público y la defensa de los Derechos Humanos por encima de cualquier opción, y se detuvo en el laicismo, que no va contra nadie sino que consiste en la separación efectiva y clara entre lo público y las creencias religiosas.

            Aclaró que la República no consiste sólo en quitar un rey y poner en su lugar a un presidente, debe ser algo más, mucho más.

            Indicó que la Constitución de 1978 está agotada y se hace necesario un cambio, un cambio que es posible porque el texto constitucional no es intocable.

            Recordó finalmente que la República no es algo del pasado, y que si honrar a la tan maltratada II República es justo y necesario, el mejor homenaje que se puede hacer por ella es luchar con tesón y con ilusión por alcanzar la Tercera.

 

 

Juan Camacho Ferrer
Superviviente de Mauthausen
(Gádor, Almería, 1919 – Montevideo, Uruguay, 2009)



El pasado 19 de agosto fallecía en Montevideo a los 90 años de edad, Juan Camacho Ferrer, uno de los últimos andaluces supervivientes de los campos nazis de exterminio. A pesar de su avanzada edad, Juan mantuvo hasta el final una vitalidad física y una lucidez intelectual insólitas. Durante estos últimos tres años viajó con regularidad desde Uruguay hasta Europa para asistir en mayo a los actos de conmemoración de la liberación del campo de Mauthausen (Austria), formando parte esencial de la expedición que cada año organiza desde España la Amical de Mauthausen con la presencia de ex deportados, familiares, amigos y jóvenes estudiantes. Juan será recordado por su entusiasta disposición y activa participación a la hora de testimoniar in situ su experiencia concentracionaria y por dedicar sus últimos esfuerzos a la memoria de tantos compañeros que dejaron sus vidas en aquellos recintos del horror.



Dos imágenes de Juan Camacho: la primera de 1945 poco después de ser liberado de Mauthausen, y la
segunda de 2008, en Sevilla, donde participaba en la grabación de un documental sobre su vida.


Juan nació el 15 de febrero de 1919 en Gádor (Almería) pero muy pronto emigró con su familia a Francia en busca de las oportunidades que, por entonces, su tierra no le ofrecía. Con la sublevación fascista de julio de 1936 viaja a Barcelona con la intención de defender la República, participando activamente en la Guerra civil como soldado en la 27 división. La batalla del Ebro fue su última intervención en combate y en las tierras de Gandesa asistió impotente a la pérdida de muchos de sus compañeros de armas, entre ellos su hermano.

Salió al exilio francés y, como muchos otros miles de refugiados, estuvo internado en el campo de Argelès desde donde, ante la amenaza de ser devuelto a la España franquista, decidió alistarse en un batallón de marcha del ejército francés, siendo detenido por los alemanes el 6 de junio de 1940. Seguidamente, fue internado en un Stalag como prisionero de guerra para después ser deportado a Mauthausen donde ingresó el 31 de agosto de 1941. Aquél fue un día muy caluroso, lo cual incrementó el sufrimiento de los deportados en su trayecto hacia el campo, momento en el que varios compañeros cayeron desfallecidos por la acumulación del cansancio y el esfuerzo realizado.

La llegada al recinto amurallado supuso un enfrentamiento directo con la dura realidad de Mauthausen: desnudos en la apellplatz, fueron desposeídos de todas sus pertenencias: “allí dejé la ropa, la documentación, las cartas y las fotografías que nunca más recuperé… lo que más me impresionó fue ver aquella multitud de prisioneros en perfecta formación marcando el paso. Comprendí que la rígida disciplina militar de los alemanes iba a acabar con nosotros”.

A Juan le fue adjudicada la matrícula nº 3.760 y al igual que otros muchos republicanos realizó agotadores trabajos físicos en la cantera don de cargaba pesadas piedras de granito que tenía que subir por los 186 peldaños de la llamada “Escalera de la Muerte”. Allí fue testigo de los horripilantes sufrimientos a los que eran sometidos los deportados por parte de los kapos y la SS. Posteriormente fue destinado al Kommando César que estaba formado íntegramente por españoles. Juan confiesa que fue denunciado como comunista, lo cual era falso y estuvo a punto de acarrearle graves consecuencias ante la amenaza de un traslado al campo anexo de Gusen, erigido en el gran centro de exterminio de los republicanos españoles. Afortunadamente, sus argumentos, negando aquella supuesta vinculación militante, surtieron efecto y se libró de aquel trágico destino. Finalmente regresó al campo central de Mauthausen donde vivió su liberación.

Recuerda, con entusiasmo ese día y su colaboración tirando de la cuerda para destronar el águila nazi que coronaba la entrada del garaje y cuya caída, recibida con entusiasmo por los numerosos deportados que contemplaban la escena, representaba el desmoronamiento del régimen de opresión y muerte que habían soportado desde su llegada a Mauthausen.



Juan Camacho es uno de los hombres que participa en el histórico
derribo del símbolo nazi, momentos después de la liberación
del campo de Mauthausen el 5 de mayo de 1945



Tras la repatriación, se instaló momentáneamente en Lyon, desde donde se trasladó posteriormente a París. Viendo que no le satisfacían las ofertas laborales en la industria francesa decidió saltar el Océano e instalarse definitivamente en Montevideo (Uruguay) donde formó familia y residió hasta su muerte.

Ha reclamado de forma insistente, a los sucesivos gobiernos alemanes, un reconocimiento expreso hacia los republicanos que padecieron el internamiento en los campos de la muerte para mitigar, por ser de justicia, los padecimientos sufridos, las secuelas arrastradas por vida y por el recuerdo, merecido, de tantos compañeros como consecuencia de la barbarie nazi.





Juan Camacho en 2008 en el monumento a la memoria de los republicanos españoles víctimas del
nazismo sito en el campo de Mauthausen, flanqueado por los supervivientes del Holocausto: Enrique
Vándor (a la izquierda) y, a la derecha, Javier Alcubierre y el granadino José Mª Villegas fallecido en
Baza pocas semanas después.




Juan ha dejado una imborrable huella entre la gente que lo conocimos. Será muy difícil olvidar a este joven de 90 años, que siempre mostraba una extraordinaria curiosidad y deseo por aprender cosas nuevas. Y, sobre todo, a pesar de tantas adversidades sufridas, mantenía intacto su orgullo y marchamo de luchador antifascista. La integridad de personas como Juan que han dedicado sus últimos bríos a testimoniar sus vivencias para mantener viva la memoria de tantísimos compañeros torturados, asesinados y convertidos en cenizas en los hornos crematorios es, realmente, conmovedora. Sin duda, estamos asistiendo a la definitiva desaparición de una generación de personas irrepetible en la historia y que, sin embargo, todavía no cuentan con el reconocimiento social que se merecen.





Dos instantáneas del campo de Mauthausen en 2008
con Juan Camacho relatando a los jóvenes sus vivencias



Siempre recordaré la enorme impresión que le produjo la película “Tierra y libertad” de Ken Loach que vimos juntos en mi casa. Se enfrascó absolutamente con la historia de aquellos jóvenes milicianos antifascistas en el frente de Aragón que tan magistralmente expone el realizador británico. No perdía detalle alguno y lloraba haciendo gestos de alborozo o de dolor según las escenas. Cuando terminó me dijo muy
embargado por la emoción: “He visto a mi hermano y me he visto a mi”.

En breve tiempo, esperemos, saldrá a la luz una biografía suya y un documental sobre los andaluces deportados a los campos nazis de exterminio donde Juan Camacho tiene un protagonismo destacado. Es la mínima contribución que podemos brindar a personas que, como Juan Camacho Ferrer, representan lo mejor de la condición humana que pagaron un altísimo precio por rebelarse y luchar contra la tiranía y aspirar a otro mundo posible. Y porque todavía siguen pendientes las deudas que la sociedad tiene con todas estas víctimas del nazi-fascismo.

Texto y fotos: Amical de Mauthausen / Ángel del Río Sánchez